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“Toda la plata del FMI no alcanza y el país deberá volver a los mercados”

“Toda la plata del FMI (es decir, los 50.000 millones de dólares acordados) no alcanza. El país necesita esto, cumplir las metas y volver a salir al mercado a buscar plata”. Así lo señaló anoche el economista Carlos Melconian, durante la charla ante un nutrido auditorio, que por más de una hora ofreció en el Salón Casablanca del Hotel Amerian. Fue la actividad que puso fin a la agenda para conmemorar el 50º aniversario de NORTE.

El ex presidente del Banco Nación –y hombre cercano al presidente Mauricio Macri- también cuestionó duramente la estrategia comunicacional y marcó que, ante una economía más dura y conflictiva que vien, la política podría ser más funcional y flexible. Ante ese contexto, dijo que sigue siendo optimista sobre la salida de la crisis, que según su visión podría notarse hacia el final de 2019.

Junto al economista estuvieron, para la presentación previa, el gerente de NORTE, Rubén Piceda, y el director Miguel Ángel Fernández. 

Lograr un equilibrio, en un escenario donde la actividad económica caerá y el salario real retrocederá ante la inflación, dependerá, entonces “de un acuerdo político con la oposición”, es decir, del acuerdo presupuestario que permita cumplir las metas comprometidas con el FMI. “Nunca pensé que arreglar doce años iba a ser en menos de un gobierno”, enfatizó.

En la charla que tituló “Economía y Política bajo el paraguas del FMI”, Melconian desarrolló el precedente económico (es decir, la “herencia de 2015”, con eventos que consideró irremontables en un solo mandato); el acuerdo con el Fondo, y el día después. Mientras que en materia política, habló del “Plan Perdurar” de Cambiemos que ya tuvo su fin y el replanteo de la estrategia electoral.

  

 

Entre la presentación de las principales variables externas e internas que fundamentan el momento actual de la economía argentina, con serios desequilibrios y actividad en caída, expuso un escenario futuro con tres caminos: teniendo en cuenta que el “Plan A original murió” (lo que él bautizó como las Planillas de Excel y el súper-optimismo del equipo económico), el Plan B es el nuevo programa del acuerdo con el FMI, con dos desafíos: controlar la presión cambiaria y empezar a bajar la tasa de interés y, ante todo, cumplir las metas del acuerdo (especialmente la fiscal) y que no se traben desembolsos.

Más a futuro, un potencial Plan C podría contener “mayores dosis de heterodoxia”, lo que significaría incluso una devaluación con retenciones. Aquí explicó que, ante un dólar más alto y dificultades insalvables para reducir el déficit fiscal primario, una salida natural podría ser un dólar alto (para encausar la oferta y la demanda de dólares) y retenciones (para cumplir la meta fiscal con el FMI sin licuar tanto el gasto). También en el horizonte podría aparecer un Plan D, con más controles y más regulaciones.

Antes, Melconian advirtió que “la inflación es una aliada del programa económico”, porque “es necesaria” para licuar gastos. Sin embargo, resaltó que “cuantos más segmentos de gasto estén protegidos, tanto más difícil será licuarlos”. “El esfuerzo en el gasto hay que hacerlo por lo que se heredó”, agregó.  

 

La herencia

Como primer precedente, el economista mencionó a “la herencia de 12 años, que fue muy grave y de todo tipo: fiscal, externa, de precios relativos y de estanflación”. “Una de las batallas que en lo personal perdí es que fue un error no hacerla conocer en toda su dimensión”, reconoció, y dijo que por eso tal vez “sigue flotando una sensación de que era un modelo posible”, cuando “la verdad es que era un disparate”. Aquí colocó al gasto público récord del gobierno kirchnerista que generó el quinto agujero fiscal más grande de la historia argentina, junto con una presión tributaria récord; el resultado de la cuenta corriente externa, que pasó de un superávit en 2003-2005 a un rojo del -2,8% del PBI y el “desbarajuste de precios relativos”, donde se incluyen las tarifas con subsidios.

La economía no será un activo para ir a refregar en la cara de nadie.

Mal diagnóstico

Como segundo precedente, habló de un “mal diagnóstico” de la actual administración, lo que generó “un bienio en el que no logró cambiar el núcleo de la cuestión”. Entre esos errores marcó, por caso, la lluvia de inversiones que nunca llegó y las promesas de mejoras cortoplacistas. “Macri es una persona con mucho sentido común, capitalista y normal. Eso generó que parte de su entorno creyera que con eso bastaba. Eso también es un mal diagnóstico”, agregó.

Melconian colocó también en ese apartado que engrosa el “mal diagnóstico” que en la salida del cepo al dólar no tuvieron en cuenta los dólares para ahorro y el turismo. Y además, cuestionó la idea de “pretender una tasa de inflación de un dígito con seis puntos de déficit fiscal”.

 

FMI, un programa clásico

En otro apartado, habló del acuerdo con el FMI, al que definió como un “programa clásico y no de desarrollo”, de “ajuste de variables, con una política cambiaria, monetaria y fiscal consistentes entre sí”. “No es que hay un Fondo nuevo. Fue un baño de realismo, sorpresivamente bueno en lo cuantitativo. Tiene un intento de recreación de la confianza”, ponderó.

Dijo luego que las metas estipuladas “son exigentes”. Por caso, pasar del 2,7% del PBI de déficit fiscal de este año al 1,3% en 2019. “Tiene un nivel de exigibilidad de metas de distinto tenor. La meta fiscal es más importante que la recuperación de Lebac y hasta la de inflación, que ni siquiera es una meta”, contrastó.

 

Pechuguita con puré

“De pechuguita con puré de calabaza”. Con esa definición que ya casi popularizó, Melconian habló del futuro. “Se discutirá la durabilidad y la rapidez con la que se forma la U (de la caída a la recuperación). El tema es si llega en un año, en dos trimestres o en tres. Yo creo que en dos trimestres no es”, expuso, y estimó que “el segundo trimestre del año que viene será desafiante porque deberá comenzar a revertirse la U” y empezar a recibir la buena cosecha gruesa que espera para revertir la magra de este año. Y justo en esa época comenzará a tallar la cuestión electoral como otro elemento sustancial.

 

Apretar los dientes

En una charla breve con NORTE antes de su disertación, Carlos Melconian habló de la microeconomía y del impacto que tienen algunas variables como la tasa de interés en el empresariado pyme. “Antes de ser economista, yo laburaba con mi padre en una recontra-pyme de barrio. El mayor aliciente que países como éste tienen es que batallas como ésta hubo miles. Es como decirle a un equipo copero cómo se juega la Libertadores”, comparó, y sentenció: “Las pymes tendrán que apretar los dientes, una vez más”.

Según explicó, “parte de la terapia para dominar la cuestión cambiaria terminó siendo la tasa de interés, que es mortal en los valores actuales. El equilibrio donde puedo empezar a bajarla sin que se me salga de cause el dólar y pueda generar una recreación del crédito, es un arte de relojería suiza”, sostuvo.

De ahí, marcó que “como parte de la devaluación, la inflación tiene un piso de 30%”, y por eso el salario real perderá, más aún en provincias como el Chaco donde el empleo público prevalece sobre el privado. Por eso habló de una necesaria pauta de realismo para enfrentar lo que viene, y de acuerdos políticos indispensables.

 

El pedido

Ante el auditorio y luego la presentación a cargo del gerente de NORTE, Rubén Piceda, Carlos Melconian pidió “un favor personal”: teléfono en mano, y recordando una frase sacada de contexto de una de sus charlas, solicitó que nadie grabe ni transmita la charla.

Si bien reconoció que tal vez le sirvió aquel título de tanto impacto en medios nacionales “Boludearon dos años con las buenas ondas”, como crítica al equipo económico de Macri; cuestionó que por una sola frase sacada de una de sus charlas, todo el resto del análisis quedara minimizado. “Lo que traje lo pienso hace dos años”, sentenció.

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